Enólogo

Andrés Sánchez, el enólogo de la bodega Gillmore – nuestros vecinos en el valle de Loncomilla – nos dio la cata de vino definitiva. Nosotros aparecimos justo cuando Andrés estaba en el laboratorio determinando las mezclas finales para los tintos de 2010 antes de ser embotellados. Fue toda una sorpresa escuchar hablar al premiado enólogo sobre como estos vinos sabrán después de estar en una botella por algunos años. El Carignan fue muy joven y, al probarlo, se sentia una fuerte energía. Según Andrés, esto asegura que este vino va a desarrollar un sabor completo a medida que envejezca en la botella.

Fue divertido también ver el laboratorio donde la delicada mezcla tiene lugar.

Posted on febrero 7, 2013 by

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